Durante el embarazo
A medida que el cuerpo se adapta, aparecen las molestias conocidas: lumbalgias, ciática, pubalgia, costillas que «se quedan sin sitio», digestiones difíciles, sueño incómodo. El tratamiento es totalmente suave y seguro en cualquier trimestre: sin manipulaciones, con posiciones cómodas y técnicas adaptadas, buscando que tu cuerpo encuentre espacio y equilibrio en lugar de forzarlo.
También trabajo la preparación final: movilidad de la pelvis, liberación de tensiones del suelo pélvico y del diafragma, y regulación del sistema nervioso para llegar al parto con el cuerpo más disponible y menos en alerta.
En el postparto
El posparto es el paréntesis sanitario mejor normalizado y peor atendido: se supone que hay que «recuperarse» sin ayuda mientras se cuida a tiempo completo. La realidad corporal suele ser otra: suelo pélvico cansado, diástasis, dolor lumbar y cervical de las posturas de crianza, cicatriz de cesárea que tensa, agotamiento, y un sistema nervioso que no duerme.
El acompañamiento postparto trabaja todo ello con suavidad: recuperación de la movilidad pélvica y abdominal, tratamiento de cicatrices, descarga de las cadenas de la lactancia y los brazos, y —quizá lo más valioso— regulación del sistema nervioso en una etapa de privación de sueño y exigencia máxima. Puedes venir con tu bebé si lo necesitas: la consulta se adapta.